Intenté llamarte pero al instante tuve que colgar, eran las cuatro de la mañana y supuse que aún dormías, me puse a escuchar los mensajes de voz que me dejaste mientras veía tus fotografías.
Eres tan graciosa que mientras te escuchaba, comencé a reír y olvidé por qué iba a llamarte.
Revise tus mensajes de texto y recordé de quién aprendí a utilizar esas caritas graciosas hechas con el teclado, eran parte de tus correos, eran parte de ti.
Me gusta hablar contigo siempre, eres como una pastilla relajante, pero de carne y hueso.
Me gusta llamarte porque siempre me hablas y hablas... y yo escucho y escucho, hasta que me duermo y descanso tranquilo...
No! no quise despertarte, sólo llegué a enviarte un mensaje:
"Hola corazón... tuve una pesadilla y me desperté un poco triste,
quise llamarte pero... te ves hermosa durmiendo"
Sabes, quizá me cueste admitirlo pero...
eres el mejor motivo para no sentirme solo.
Te ammo =)