No me cansaré de agradecer a Dios por haberte conocido. Cómo no agradecerle que seas tú con quién vaya a pasar el resto de mis días, aunque algunas veces sienta no merecerlo, él me ha enviado el mejor regalo de mi vida... TÚ.
Habiendo siete mil millones de personas en el mundo, precisamente tú, mi hermosa dama, vivías en mi pequeña ciudad.
Dios pudo habernos puesto en países diferentes o en siglos distantes y así nunca te hubiese conocido, pero te vi un día sin pensarlo y ahora no dejo de pensar en ti todos los días.
Fue ese el preciso momento y aquella esquina el lugar exacto donde teníamos que estar... es curioso imaginar que sólo un pequeño instante te cambia toda la vida.
Desde aquel momento nuestras vidas no se han separado, aunque incluso nosotros pretendimos alejarnos, seguimos más unidos que antes... 1+1=1
Tu linda madre una vez me dijo que sería el destino quien nos haría coincidir nuevamente en el camino, pues no está tan lejos de ser cierto, pero no fue suerte, ni el destino, ni nada parecido... lo que siento en mi corazón es que Dios trabaja silenciosamente en aquello que llamamos "coincidencia"
No fueron coincidencias mi ammor, es el gran hacedor y su increíble voluntad.
No, no me cansaré de agradecer a Dios por ti, por mí y por aquel hermoso ser, al que tanto esperamos...
Te ammo...