sábado, 12 de mayo de 2012

Una margarita...

Camila había preparado, con mucho esmero, su colorido disfraz, cortó con delicadeza el papel lustre amarillo, limpio cuidadosamente su vestido verde y lustro a detalle sus zapatitos de charol... la ocasión lo ameritaba, iba a actuar de "Margarita" en el teatro de la escuela, pero lo más importante para Camila era que por fin su mamita, que estaba muy enferma en el hospital, asistiría el día de la actuación.

Los alumnos del primer grado comenzarían la noche de talentos, así que Camila estaba muy nerviosa porque serían los primeros en actuar. Tocaron el silbato, que significa el inicio de la obra... salió la Rosa, luego el Clavel y después del Girasol, la "Margarita" haría su aparición oficial en el escenario... recitaría una poesía muy hermosa y luego todas las flores cantarían una hermosa canción.

Camila memorizó con dedicación la poesía, día tras día se sentaba en la cama de su papá, antes de acostarse, para pedirle que la escuchara recitar los versos aprendidos. Su papá sonreía y luego de 4 ó 5 repeticiones, la acostaba en su camita rosada para que pudiera descansar. Camila oraba todos los días para que su mamita se curara pronto y volviera con ellos, su papá dejaba caer unas lágrimas al terminar la oración de su pequeña, porque sabía que el diagnóstico del médico no era el más alentador que esperaba recibir.

-Papi- le preguntaba Camila, -¿crees que mi mamita vaya a verme actuar en la escuela?-, Miguel sonreía y secándose las lágrimas le decía, -Sí mi amor, tú mami no se le perdería por nada del mundo-, luego la abrazaba fuertemente y con un beso en la frente la dejaba descansar.

El Girasol estaba a punto de terminar sus líneas mientras Camila miraba por la cortina si su mami había llegado. Por fin llegó su turno y aún su mami no llegaba... dando pequeños pasos titubeantes y con una mirada sollozante, una "margarita" se paró en frente de todo el público y empezó a recitar, con una voz muy bajita, la poesía aprendida.

Se puso muy nerviosa y olvidó los versos que seguían, en sus pequeños ojitos se veía una lágrima a punto de recorrer su mejilla... De pronto se apagaron todas las luces y sólo quedaron una que alumbraba a Camila y otra que alumbraba a la puerta principal.

Una voz muy familiar para Camila se oía por el parlante, esa voz empezó a recitar el primer verso de la poesía... El público confundido miraba el ingreso de algo o de alguien por la puerta, unas siluetas extrañas aparecían delante de todos.

Camila puso su pequeña manito sobre sus cejas para observar quien era, la voz que recitaba la poesía la calmaba y ella en su mente recordaba el resto de los versos...

En la puerta, un árbol empujaba una silla de ruedas donde una hermosa Hada de las Flores yacía sentada, la voz era la de su papá que disfrazado de árbol, llegó a la cita pactada con su preciosa hija. La mamá de Camila detuvo la silla y con mucha delicadeza se paró y tomando el micrófono dijo suavemente: -¿mi amor, podrías volver a recitar la poesía para mí?-, Camila lloraba al ver al fin a su mamá en el teatro, pero secando sus lágrimas de felicidad, con voz de ángel, recitó la mejor poesía de toda la noche para su linda mamita...


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La madre de Camila falleció a la siguiente semana.
Camila hoy es madre de 2 niñas y ella nunca se pierde una actuación de sus hijas...